sábado, 3 de noviembre de 2012

¿Alguien me escucha?

No hay otra salida, estoy en una caja cerrada, sola. Soledad, eso es lo que me acompaña en estos minutos, desde que sale el sol hasta que se oculta. Me falta algo pero la verdad es que necesito a alguien que me saque de aquí, que me ofrezca su mano y me ayude a salir pero las esperanzas van desapareciendo cuando veo a mi alrededor que todos se van, se alejan de mí, me utilizan o vienen cuando quieren. Ya estoy acostumbrada. Soy una opción para los demás. Pero no importa, yo sonrío igual, qué más da, esto está más lleno de sonrisas falsas que de abrazos sinceros. Cada vez me decepcionan más y creo menos, ya no me fío de nadie ni de palabras, ¿para qué? las posibilidades de más hechos que palabras es muy remota, no están a mi alcance esas situaciones. Inconformista soy, tengo que aceptar que lo único que existen son las palabras. 
Lo lejano que estás y tan cercano que permaneces en mi corazón, tu recuerdo perdura, no desaparecerá como lo hiciste tú. Me acompañan los recuerdos, es lo único por lo que sigo aquí, sino ya hubiese desaparecido de este indescriptible lugar, alejarme de todo. Tu ausencia se nota, siempre quedará ese hueco vacío a mi lado, alguien lo ocupará, eso espero. Y no lo niego, diversas personas se sentaron a mi lado, pero solo jugaron con mis ilusiones y esperanzas. Se iban y volvían cuando querían, cuando se acordaban de mí, cuando era su mundo y ahora soy su algo, su otra opción. Y se van.. Junto con sus mentiras y promesas rotas. Algunas personas a mi lado más tiempo que otras pero al fin y al cabo, me hacen experimentar a lo que yo llamo felicidad temporal. Todo el tiempo. Antes duraba meses.. Ahora dura días. A veces, me gustaría que fuese más que palabras. Es fácil soñar, ¿no? Es lo único que me queda, imaginar cosas, esperar años mejores, salir de aquí y empezar de cero. 
Y por fin, llega ese día que tanto deseaba, en el que lloro de alegría, en el que puedo suspirar tranquila y dormir feliz, en el que supero a los problemas, en el que de verdad puedo decir que estoy bien, me creo que ya nada malo puede pasar. Solo dura un  pequeño periodo indefinido de tiempo, luego todo acaba y vuelvo a estar en esa caja, me dejan ahí, rota, abandonada. Esto no acaba, asco de vida, siempre es así, dependo de los demás, dependo de la ayuda de alguien, yo sola no consigo salir, yo sola, no puedo. 

domingo, 21 de octubre de 2012

Típico día.

Si nunca te has encerrado en tu habitación para que nadie te viese llorar, poner tu cara contra la almohada para que no te oigan, gritar que todo acabe de una vez. Si nunca te has preguntado que por qué sigues de pie, por qué sigues luchando si lo único que hay son motivos para llorar. Si nunca le has pedido a Dios que al día siguiente no despertaras, nunca comprenderás lo que se siente. Lo que es no valorarte, imposible de describirte porque solo se te ocurren defectos, cometer un error tras otro cuando solo intentas arreglar lo que alguna vez destrozaste, hacer un problema por todo, hacer montañas de granos de arena una y otra vez porque estás acostumbrada a ver tanto lo malo que no te crees lo bueno, verte en el espejo y solo odiar aquel reflejo. Y llega un día, en el que te sientes mejor y ligado a eso el día también lo será, te levantas y sonríes, con ganas de hacer lo que sea. Pero, de repente empiezas a ver hechos que te llevan a recordar la realidad, que de tanto engañar a los demás con una sonrisa te la vas creyendo y ya no sientes dolor, que la gente conoce nuevos mundos y te vas sintiendo más sola, que extrañas a personas que están a tu lado. Si nunca has deseado desaparecer y no haber sufrido nada, si nunca te has quedado con abrazos guardados en las manos e impotencia en tu interior, si nunca has utilizado máscaras para que los demás no se preocupen, si nunca te has aguantado las ganas de llorar para que las personas a tu alrededor no te vieran y si nunca has amado hasta que te duele el corazón, nunca lo entenderás.

jueves, 11 de octubre de 2012

Cada minuto son 60 segundos menos de vida.

Como soy imperfecta dependo de las virtudes de los demás. Mi sonrisa solo es el reflejo de recuerdos, positividad y fuerza. Y la misma historia se vuelve a repetir, parece que nunca acabará, cierro los ojos y viajo en el tiempo, cierro los ojos y grandes momentos me pasan por la cabeza, los revivo en primera persona, en primera fila, viendo una pequeña historia que no es eterna. La función acabó. Se encienden las luces y después de estar tan sumergida en ese espectáculo me doy cuenta de que me tengo que levantar, que tengo que caminar y agradecer de haber podido disfrutar de ese momento. Y me acuesto en la cama y lo recuerdo todo, cada detalle, cada palabra, y revivo otra vez ese momento. Una lágrima cae por mi rostro, significativa de la melancolía. El corazón me pesa, el alma sufre, la mente no descansa. La música es mi escapatoria, pensar es mi libertad y las letras son mi ser. Todo de mí. Todo mi interior. Y el tiempo pasa, cada minuto son 60 segundos menos de vida, y el reloj no para pero nada pasa, esperar no vale e intentar tampoco. Cuando la decisión no está en mis manos ya no todo es tan fácil y ahora solo me quiero ir de aquí, empezar de cero, correr sin mirar atrás, dejarlo todo y gritar, llorar, amar, reír, de nuevo. Pero me quedé y seguiré aquí, cogida de la mano de la soledad.

lunes, 24 de septiembre de 2012

El recuerdo es mi mayor castigo en este juego perdido.

Y me levanto por la mañana con lágrimas en los ojos porque extraño tener un motivo por el cuál sonreír, aquellos motivos en concreto que me alegraban cada día pero, ya se esfumaron. Pude mantenerlo todo, si tan solo me hubiese callado... Las cosas seguirían iguales. Sucesivamente cometo errores porque siempre para mí hay un "pero" en toda felicidad, busco las imperfecciones y no me conformo hasta que pierdo lo que ahora mismo extraño. Lamentándome de mis actos y de mis palabras, el recuerdo es mi mayor castigo en este juego perdido, extraño tantas cosas que pude haber evitado que acabasen. Tantas. En cambio, aquí estoy, he vuelto al principio, en estas mismas fechas, yo era feliz... Ahora todo es igual, cada día es una copia del anterior, todo lo que algún día tuve, lo perdí. Duermo pensando en esos momentos especiales que no volverán a pasar, los que no valoré en su momento, los que tanto agradezco que hayan pasado. Soy positiva pero párate a pensar y pregúntate: ¿de verdad esas cosas son las que quieres? No, son las que necesitas, son las que están a tu alcance. Lo que perdí, lo que no aprecié, eso, eso es lo positivo, que vuelva, que vuelva ya. Una segunda oportunidad. Aprendí de mis errores. El mañana es una nueva oportunidad que no vale de nada, es cuando ya has intentado de todo: olvidar, luchar, pasar, sonreír... Nada vale la pena si no tienes ese sueño imposible, esa cosa o alguien que agradecerías que estuviera, como estuvo en su momento. Quiero volver a intentarlo, solo una vez más pero... Me di cuenta, demasiado tarde.

jueves, 30 de agosto de 2012

Solo quiero un deseo.

Qué más da, si siempre que todo va bien hay algo que lo destroza todo, cada esfuerzo hecho, cada lucha en vano, para qué sirve, ¿para ver cómo nada valió la pena? En su momento todo es perfecto pero llega ese detalle injusto que me lleva a tocar fondo en un pozo y ojalá sea el de los deseos donde pueda pedir uno, solo uno. Coger una moneda, cerrar los ojos y desear que nada derrumbe lo construido, pero eso es otro sueño imposible más en mi lista. Y la vida sigue siendo una montaña rusa y cuando estás abajo sabes que luego toca subir, no te ilusiones, no tengas esperanzas porque siempre acaba, tarde o temprano habrá que bajar de la cima, desde donde casi tocas las nubes y todo se ve con claridad pero cuando bajas, el cielo se nubla y empiezan caer gotas. Cuando ese momento llega, tantas veces, tantas desilusiones juntas, es cuando pienso que todos mis esfuerzos quedaron en el olvido y nadie los recuerdas,  y al fin y al cabo, me acabo cansando, y al fin y al cabo, nunca se valoran los hechos. Y quiero pasar de todo, ya nada importa, para qué ser feliz si sabes que será temporal, disfruta ese momento, a veces, esas mismas sonrisas se transformaran en lágrimas y al revés, regla de vida, injusta pero no queda de otra, aceptar, tragar y continuar.

lunes, 20 de agosto de 2012

Próximo destino... mis sueños.

Ahí estaba esa pequeña chica, perdida y sin rumbo alguno, en manos del destino, sin confianza para seguir sola, sin fuerzas para depender de la paciencia. Siempre se sentaba a esperar a que las cosas llegasen o iba en busca de ellas, las encontraba o todo llegaba de repente y cuando se encontraba en lo más alto, siempre había algo que hacía que todo se fuera abajo como un edificio que antes de terminarse se derrumba. Y así siempre, lo vuelve a reconstruir pero un simple error lo destroza todo y es porque algo está haciendo mal...
Y es cuando me llego a dar cuenta, desde hacía ya muy pequeña del mismo error cometido tantos años, tengo que coger esa piedra que estorba y tirarla al mar, ha estado ahí mucho tiempo. 
Así es como ella ya no para de sonreír, que agradece cada detalle bueno que llega a su vida como lo hacía antes, lo malo ya no le importa, cambió su forma de pensar, volvió a recordar cómo era antes, su antigua personalidad ya que había cambiado y ahora es feliz, siendo como ha sido siempre pero lo llevaba dentro, su verdadero yo. Porque la gente cambia con el tiempo pero por dentro siempre siguen siendo lo que alguna vez fueron. Ahora es cuando lo ve todo con otros ojos, disfrutando de cada momento, de cada segundo, de cada persona que le da su cariño y confianza, regalando abrazos y sonrisas, secando lágrimas y dejándolas de derramar. Una lista de sueños, unos cumplidos, otros no, este es uno, deseó volver a ver la vida como la veía antes, intentando cumplir cada una de sus metas, tachemos este deseo porque por fin se cumplió, por fin ha vuelto a ser esa pequeña chica que desde un día no volvió a ser la misma. Este es el momento en el que se ha dado cuenta de que siempre ha estado ahí, solo se ha escondido, ¿por miedo o por querer ser otra persona, cambiar? No lo sé,   pero ahora ella es feliz, ahora sí que lo es, otra vez.

martes, 14 de agosto de 2012

Un nuevo día, un nuevo comenzar.

Persiguiendo la luz encontrada, gotas que caen en mi cabeza, buscando ese paraguas que me hará más llevadero continuar y llegar a mi destino indefinido. Cansada de todo, deseando seguir, hoy es el día en el que dices que te levantarás y continuarás dejándolo todo atrás, cuando a algunas cosas hay que decir adiós para recibir un nuevo hola, los pasos hacia atrás no existen porque el tiempo pasa igual para todos, siempre hacia delante.
Demuestra que eres más fuerte de lo que piensas, que nada te detendrá, que una sonrisa es más poderosa que una lágrima, que aunque te caigas de lo más alto lucharás para alcanzar en donde alguna vez estuviste, en donde no existían las imperfecciones, en la cima de todo, sobrepasando los límites de la felicidad. Eso se acabó, de momento, se me hace casi imposible llegar allí, me conformo donde estoy, normal, sigo como si nada hubiese ocurrido, el tiempo no existe, no quiero pensar en nada, la música hablará por mí, la almohada me soportará y a la mañana siguiente a comenzar de nuevo, quiero empezar de cero, el pasado deja de doler, duermo para no pensar, sonrío para dejar de llorar. Ya acabó, a veces, los finales son tristes pero necesarios para volver a empezar, dejarlo todo y desde cero comenzar, lo que pase es lo que tendrá que pasar pero no me quedaré sentada esperando, gritaré que estoy aquí, que no me he rendido.